Opositores 'influencers': los más empollones conquistan las redes sociales - Aragonesa de Educación
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Opositores ‘influencers’: los más empollones conquistan las redes sociales

Opositores ‘influencers’: los más empollones conquistan las redes sociales

 

instagramer , influencer

Recluidos durante años para preparar el examen que marcará su vida, muchos opositores usan las redes para combatir la soledad y difundir sus técnicas de estudio

Los más populares tienen decenas de miles de seguidores, son verdaderas ‘estrellas’ e incluso les llueven regalos por citar marcasen sus ‘posts’

Si estudias (y eres un empollón), seguramente te asocien al término nerd. En cambio, si eres un ‘influencer’, es más probable que te relacionen con las tendencias, la moda, el ego y la pérdida de tiempo. ¿Pero se puede ser ‘influencer’ si estás preparando una oposición? Sí, y cada vez hay más personas -en general, mujeres- con cuentas en Instagram que se han convertido en una referencia para la comunidad de opositores. Igual que hay gurús especializados en moda, belleza, gastronomía o decoración, cada vez son más populares los que difunden técnicas de estudio para estos dificilísimos exámenes.

Laura es una de estas ‘influencers’ de nuevo cuño. Su vida se vio paralizada hace dos años, cuando empezó a preparar su prueba para juez en Barcelona. Un día despertó con la intención de repasar sus apuntes, pero también con la idea de desahogarse. ¿Dónde? En las redes sociales. Fue así como sacó una foto y le puso el hashtag #oposición. Like, like, like. A diferencia de otras, esa foto sumaba cada vez más me gustas y entendió que había una gran comunidad de alumnos al otro lado. Sin planearlo, fundó una de las cuentas más sonadas: Diario de una opositora (@ddunaopositora), con 16.000 seguidores.

«Me dedico a compartir mis técnicas de trabajo», dice para explicar el éxito de este proyecto que inició en 2015. Blocs, bolígrafos, calendarios, resúmenes subrayados con colores fluorescentes y libros son los protagonistas de sus retratos, interrumpidos ahora porque en pocos días se presenta al examen para funcionaria pública. «Cada post me quita poco tiempo. El tema es contestar luego todos los mensajes, hacer stories, eso sí lleva tiempo», argumenta. Sus seguidores entienden que está en plena concentración. La esperan. Saben que volverá pronto.

A MITAD DE ESTE AÑO, MÁS DE 300.000 PERSONAS OPTARON A LAS 23.512 PLAZAS DOCENTES CONVOCADAS EN TODA ESPAÑA

Como ella, más de 300.000 personas se presentaron a mitad de este año para opositar a una de las 23.512 plazas para los cuerpos docentes en toda España, una de las mayores ofertas lanzadas después de la crisis y los recortes. La rama de Educación es de las más requeridas por los aspirantes, así como las de Administración, Justicia y Cuerpos de Seguridad.

Una convocatoria con 1.000 plazas puede llegar a atraer a 50.000 candidatos. Por eso pasan ocho horas al día encerrados en su habitación (el zulo, en su jerga) e incluso renuncian a vacaciones, salidas con amigos o reuniones familiares. Aquellos alumnos que no se rinden pueden lograr la máxima estabilidad laboral si superan el examen para funcionario público. La competencia es gigantesca. El promedio para preparar una prueba ronda los dos años, dependiendo de la oposición elegida. Es un camino solitario que parece más fácil transitar al ver a otros que también están en las mismas circunstancias.

Este es uno de los motivos por los que Marcos Pereiro sigue a cinco o seis cuentas de estudiosos que, como él, se presentan para un cargo público. «Los opositores influencers en Instagram son casi todos mujeres», dice. «Las sigo porque me siento menos solo». Si bien es consciente de que pierde tiempo valioso cuando usa las redes, le inspiran para luego ponerse a «ojear libros, subrayar y estudiar».

Lo mismo le ocurre a Rosalía Gutiérrez, que oposita para Cuerpos Generales de Justicia. «Nos damos ánimos en los momentos de flaqueza e incluso cuando se te pasa por la cabeza tirar la toalla», explica esta follower de @opomodora.

La responsable de esa cuenta es María Ángeles Matías. Tiene 32 años, más de 40.000 seguidores y un promedio de 1.000 me gustas en cada imagen. Es una ‘influencer amateur’ de Albacete que aprobó como Auxiliar Administrativo hace casi tres meses. Sin ser una experta en la materia, ha logrado lo que muchos anhelan: ser popular en las redes. María Ángeles comenzó a alimentar esta cuenta con imágenes de su escritorio (nunca un selfie) sin imaginar lo que vendría a continuación.

Hoy trabaja ocho horas, estudia dos y le dedica a las redes sociales unos 10 minutos cada mañana. «¡Planificando el día! ¿Qué tal ha empezado vuestro domingo?»; «Me lo he pasado con la familia, ahora me pongo a estudiar hasta la hora de la cena» o «He estado con problemas de salud. Voy a comenzar con la Ley 40/2105», son algunos de los mensajes que publica para sus seguidores. Desde recomendaciones de aplicaciones para hacer autotests, hasta ánimo para coger un buen ritmo o incluso la exposición de su vida personal. Ésta es la fórmula que le funciona para conseguir más tráfico y comentarios.

Como las instagramers más célebres, las opositoras escuchan los cantos de sirena de las marcas, que no llegan a pagarles en efectivo, pero sí les regalan productos para que los prueben y los den a conocer en su cuenta. Frente a las influencers top con millones de seguidores, las estrellas de las oposiciones tienen la ventaja de que se dirigen a un público específico. «Merece la pena el esfuerzo de pensar cada publicación. Doy a conocer a otros mi experiencia y además me regalan material didáctico», reconoce María Ángeles, fanática declarada de los útiles de estudio.

Lo mismo le ha pasado a Laura. Su cuarto está inundado de bolígrafos, libretas y pinturas. «Oye, ¿te podríamos mandar productos y das tu opinión en tus redes?», le dijeron. Ella, encantada. «Los uso, los muestro y además hago sorteos», explica esta joven catalana de 26 años.

Los casi 17.000 seguidores que tiene en su red le consultan qué tipo de letras usa para sus apuntes en el ordenador o cómo hace los resúmenes. Una auténtica gurú a la que ya han reconocido por las calles: «Me han parado en el centro de Barcelona para pedirme una foto», cuenta entre carcajadas.

La realidad de Laura María Ángeles no es igual a la de Patricia (38 años). Esta última tiene casi 24.000 seguidores en su cuenta de Instagram @Opos_Justicia y se ha retirado temporalmente hasta que apruebe su oposición el año próximo. «Renuncié para estudiar con tranquilidad», afirma. A ella no sólo le regalaban útiles escolares, sino también libros, cursos en academias y hasta cajas de té. «¿Quince agendas para 2018? ¿Para qué quiero tanto?», relata. «Llegó un momento en que no me compensaba. Prefería pagarme el té, el bloc o el boli y no tener la obligación de poner una foto en la red»

Comenzó a compartir sus fotos en 2016 para sentirse acompañada en el camino del sacrificio personal. No se considera una influencer. De hecho, cree que muchas de las técnicas que ella promovía después no le funcionaban. «Hay personas que dan consejos sin aprobar nada», asegura. «Cuando tenga mi título voy a volver para ayudar desde una perspectiva real».

Fuente:

Artículo sacado de

El Mundo : https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/10/17/5bc6070ae2704e26a78b4617.html



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